El Bierzo es una comarca occidental de la provincia de León con su idiosincrasia particular, siendo sitio de paso y de asentamientos, cruce de caminos y de culturas desde tiempos prehistóricos. Es lógico que aquellas gentes que buscarán acomodo en esta llanura tan característica geográfica y climáticamente sintieran la tentación de quedarse, aunque no fuera más que por dificultad de la salida.
Esta idea de montaña y hoya, de espacio elevado y hundido, en el que sólo se sale subiendo montes o metiéndose en el Sil, queda bien expresado en las palabras del Padre Flórez, en el s. XVIII, al decirnos que en El Bierzo:
«No puede entrarse sino es bajando, ni puede salirse sino es subiendo».
Pero El Bierzo es algo más que una región de gran belleza natural, desde el punto de vista lingüístico, resulta de gran interés en cuanto al nombre de parajes y topónimos, que vienen a expresar, como en otros muchos aspectos de la comarca, una gran riqueza debido a las influencias del leonés y el gallego, y ya a partir del último siglo el castellano, pero con muchísima menor incidencia en los nombres.
Para analizar la toponimia berciana resulta de gran interés marcar una linde entre el leonés y el gallego, y para ello, uno de los primeros estudios, siendo materia de referencia, es la obra de Menéndez Pidal, El Dialecto Leonés, publicada en 1906. Pidal situó la frontera entre el gallego y el leonés en el río Cúa.
En opinión de Jesús García y García, en cuanto a toponimia, la frontera no difiere mucho de la marcada por Menéndez Pidal pero habría que hacer algunas aclaraciones:
- La documentación medieval no nos ofrece todas las garantías desde el punto de vista lingüístico porque la mayor parte de los documentos no son de primera mano y en su trasiego se han cometido errores.
- Tampoco es de fiar la obra del Catastro o del Instituto Geográfico Nacional, muchos de los nombres recogidos se hizo sin criterios fijos y demasiado a la ligera, castellanizándolos en muchos casos. Seguro que para muchos es conocida la situación que cuando preguntas el nombre de una tierra a un campesino te responda con: ¿Quiere que le diga los nombres de verdad o los del Catastro?
- Aunque menor, añade cierta dificultad los cambios en los límites de términos locales o ayuntamiento, sobre todo cuando se hace referencia a la toponimia histórica. Pues las conclusiones que se sacan vienen condicionadas por la certeza de los datos empleados.
Caracteres diferenciadores entre el leonés occidental y el gallego
Mucha gente afirma que en todo El Bierzo se habla gallego, pero esto suele ser por una ignorancia lingüística, porque en la medida que uno estudia leonés occidental y gallego se da cuenta de que muchos caracteres son coincidentes. El leonés o asturleonés tiene tres variedades lingüísticas: la oriental, la central y la occidental, esta última, que es la más similar a gallego, es la hablada en El Bierzo. Según el autor Jesús García y García en su artículo «Los límites históricos entre el gallego y el asturiano-leonés en el Bierzo» algunas características coincidentes son:
- La conservación de la /f-/ inicial; la no guturalización del fonema prepalatal fricativo sordo /š/. Así del latín Farinam y facere, en gallego o leonés el resultado es la conservación, por ejemplo, fariña/farina y facer.
- La existencia de diptongos decrecientes: (ei, ou), por ejemplo, Ferreiro, Moural, etc.
- La no palatalización en /ch/ de los grupos consonánticos /It/ y /Kt/. «CultelIum», «multum», «tractum», “tucta”, no serán «cuchillo», «mucho», «noche», “trucha», sino, con variantes dialectales: «coitiello», «moito», «treito», «truita”.
- La palatalización en /ch/ de los grupos iniciales /pl-/, /kl-/ y /fl/. Tanto el gallego como nuestras hablas coincidirán en decir «chorar», «chave» y «chama».
- La reducción de la geminada/nn/ a /n/. Así «capanna» o «pinna» será en todos «cabana» y «pena», frente al castellano, «cabaña» y «peña».
- La reducción a /m/ del grupo romance /mn/ («hom(i)nem», «feminam” serán: «home, fema» frente al castellano «hombre», «hembra», la conservación del grupo etitnológico /mb/que dará «lomba», «lombo» frente al castellano «loma», «lomo».
Por ninguno de estos fenómenos coincidentes podremos determinar el carácter gallego o leonés de un Habla.
Los que consideramos caracteres diferenciadores y que, por lo mismo constituirían las isoglosas o líneas fronterizas, si fueran continuas, y siguiendo los criterios del mencionado autor, son los siguientes:
- La diptongación de la /ó/, /é/ tónicas abierta frente al gallego que las conserva más o menos diferenciadas de las correspondientes cerradas. El tipo de diptongación no es idéntico ni tiene la misma amplitud en todas las hablas. Pero no es éste el momento de tratar el tema.
- El gallego reduce a /l/ la doble /ll/ interior mientras que las hablas de El Bierzo la conservan o la palatalizan en /ch/ más o menos cacuminal. Será en gallego «rebolo», «portela» y en nuestras hablas «rebollo», «portiella». En el Bierzo, sólo es «rebocho», «portiecha» en las zonas limítrofes con Asturias o aquellas que van acercándose con la Babia leonesa.
- El gallego pierde la /l/ y la /-n-/ intervocálicas mientras que el leonés-occidental las conserva. En las hablas gallegas serán ‘»chao», «chaa» frente a «chano», «chana»; «feito», «feital» serán «feleito», «feleital». Dada la frecuencia y regularidad de este fenómeno será casi siempre el que sirva para determinar el límite lingüístico.
- También se diferencian por el tratamiento de la /l-/ inicial, que palataliza en /ll-/ en leonés, mientras que en gallego no sufre variación. Sólo en el límite Norte palataliza en /ch/, pero no la he encontrado nunca documentada, quizá por considerarla demasiado vulgar. Este rasgo es uno de los que primero sufren los efectos de la castellanización. Por eso la presencia de topónimos como «Llameira», «Llomba», es señal de leonesismo mientras que, si aparece «lameira», «Iomba», no se puede considerar galleguismo, pues se debe a que el castellano considera extraña la /ll/ inicial.
- Un último rasgo diferenciador por su frecuencia en la toponimia es la sufijación diminutiva. Mientras el gallego prefiere los sufijos «-elo/a», «-iño/a», «-olo/a», el asturleonés prefiere: «-iello/a’, «-in/a», «-uelo/a». Será, pues, en gallego, por ejemplo: «campelo, cortiña, faberolo» mientras que en la zona astur-leonesa será: «campiello, cortina, faberuelo».
Zonificación
Atendiendo estos rasgos se puede hacer una zonificación de El Bierzo manejando la toponimia. De esta manera, y a modo general, se puede afirmar que hay tres zonas: una típicamente gallega, otra típicamente leonesa y dos zonas intermedias (una, situada entre el Sil y el Cúa, y otra, entre el Sil, Valdueza y Cabrera).

Zona gallega
Ocupa el espacio situado al oeste del Burbia. Hay una serie de ayuntamientos con plena acomodación al sistema fonético gallego, tanto en material recogido en la actualidad como en la documentación histórica, y correspondería con los siguientes: Balboa, Barjas, Corullón, Sobrado, Vega de Valcarce y Trabadelo.
Muy diferentes es la situación de los ayuntamientos de Villadecanes, Villafranca, Paradaseca y Candín. En ellos los leonesismos son bastantes frecuentes y decantan, según Jesús García, una galleguización más tardía e incompleta. A modo de ejemplo:
Villadecanes: Este mismo nombre conserva la /-n-/ intervocálica, igual que Perandones, Sardonera, Senara. Además también está recogido Cubillos y Las Suertes.
Villafranca: Están recogidos Barreirín, Barredín, La Holgina, La Nogalina, La Moralina, Fontelina…
Paradesaca: Están recogidos Castrín, Paradina, Finollo, Inverniego, Chana…
Candín: Aunque su situación actual es decididamente gallega, presenta en la toponimia claros restos del leonés. Algunos leonesismos actuales serían Suertes, Corona, Escribana o Soutín. Otros leonesismo, ya en la documentación histórica: Fontaninas, El Chano, L’Oterín, Fontanal, La Cortina…
Por otro lado, en ayuntamientos limítrofes con el gallego, como Priaranza y Borrenes, hay terminaciones en –ía como Fontaías o Nogalía que se debe a una posible galleguización de formas previas leonesas: Fontaninas o Nogalina. La prueba está en que la forma actual “Grisilina” (situada en Borrenes) está documentada muy pronto como Iglisilina.
La toponimia de estos cuatro ayuntamientos confirma la idea de que se trata de una zona de conquista del gallego en época en que el leonés estaba ya plenamente formado. Algo que no nos tiene que resultar extraño puesto que El Bierzo estaba habitado por las tribus ástures, las cuales en su forma de hablar el latín derivo al asturleonés.
Zona leonesa
Comprende toda la zona oriental desde el Sil y el Valdueza. Abarca los ayuntamientos de Igueña, Noceda, Albares de la Ribera, Folgoso de la Ribera, Bembibre, Castropodame, Congosto, Molinaseca, Salas de los Barrios y San Esteban de Valdueza. En esta zona hay un mayor influjo castellanizador en las zonas de acceso a la meseta, y según ascendemos a los montes, mejor nivel de conservación.
Ejemplo de algunos topónimos: Campiello, Palombar, Llamazal, Los Llabraos, El Butiello, Fontanillas, Llomba, Llende, Lladreiros, Cudadiellas, Filluelo, Bustariega, Chana D’arriba…
Zona intermedia
Vertiente del Cúa: Hoy esta galleguizada pero en la toponimia aparecen frecuentes leonesismos. Estos leonesismos son pocos abundantes en Cacabelos y Carracedelo pero en cambios abundan en el resto (Arganza, Sancedo, Camponaraya, Valle de Finolledo, Fabero, Vega de Espinareda).
Se puede concluir que en la toponimia documentada hay un claro predominio del leonés, mientras que en la informada predomina el gallego, sobre todo en los nombres comunes de la lengua hablada.
Vertiente del Sil: Si excusamos los ayuntamientos de Ponferrada y Páramo del Sil, que por extensión no presentan una solución uniforme, hay un claro predominio del leonés con algún galleguismo.
Zona sur
Sería la zona que abarca los ayuntamientos de Priaranza, Borrrenes, Carucedo y Puente de Domingo Flórez, situados entre los ríos Sil, Valdueza y Cabrera.
En Carucedo y Puente de Domingo Flórez predomina el gallego, incluso en la toponimia histórica aunque se observan algunos leonesismos. Pero en Priaranza y Borrenes, hoy predomina el gallego, pero en la toponimia, sobre todo histórica, perdura el componente leonés.
El Bierzo como topónimo
Acabamos de ver que en El Bierzo hay una división entre dos lenguas hermanadas como son el gallego y el leonés. Ambas, desde la Alta Edad Media, se fueron desarrollando a partir del latín que hablaban las legiones romanas que se asentaban en el Noroeste y la lengua autóctona de los habitantes de estas tierras —que tanto en El Bierzo, casi toda la provincia de León, buena parte de la provincia de Zamora, la comarca de Valdeorras (Galicia) y casi toda la provincia de Asturias, eran pertenecientes a la tribu de los ástures; y en el caso del resto de Galicia eran los galaicos— de tal forma que acabaron formando dos dominios lingüísticos: el asturleonés y el gallego. Pero el topónimo El Bierzo, ¿a cuáles de estas dos lenguas correspondería? ¿Y cuál sería su etimología? Veamos algunas explicaciones.
Bergidum o Bergido aparece primero como nombre de una localidad para más tarde pasar a dar nombre a toda una comarca. Ptolomeo menciona a Bergidum Flavios como ciudad de los ástures. Aparece también como mansión de la vía romana en los Itinerarios de Antonino y del Ravennate: Bergido. A lo largo de la Edad Media se encuentra documentación en la que aparece la palabra Berizo para referirse a este territorio, o como como cuenta la Crónica Silense del Reino de León, el Rey Vermudo II murió «in terra Bericensi». De tal modo que la evolución fue tal que así: Bergido → Berizo → Bierzo.
Teniendo presente su evolución, ¿Cuál podría ser su etimología?
- Según diversos autores, lo que está claro es que el origen de la palabra es céltica. Uno de ellos podría ser la palabra «BRIGA», que significa altura, por lo que podría inducir a pensar que hablamos de un lugar montañoso. El Bierzo otra cosa no, pero es un territorio prácticamente rodeado de montañas en un plano casi circular.
- Otro de los posibles orígenes es la palabra «BRITIO», que significa cesta o cuna. A El Bierzo se le hace referencia como si tuviese una forma de hoya, pero haciendo un poco de imaginación también se puede considerar que es como una especie de cuna (¿Cómo no sentirse arropado entre botillos y viñedos?). Asimismo, tenemos palabras en el asturleonés, «bierzu» y en el gallego, «berce» que, traduciéndolas literalmente al castellano, significarían cuna.
- Pero Bergidum también puede tener un origen ibérico, relacionado con el euskera. Como se puede apreciar en el mapa —aunque no salen todos los ríos de la comarca, ya que sólo se han utilizado aquellos que sólo nos sirven como límite para nuestro análisis— varios ríos de la comarca acaban siendo afluentes del Sil. Kide es una palabra euskera que significa unión, convergencia o confluencia, de esta manera, sumando la palabra berg, nos sale ber-kide, siendo la convergencia de varias riberas. Por lo tanto, la sustancia del Bierzo no son las montañas (berg), sino las espléndidas y fértiles riberas, que vienen a juntarse en su confluencia con el río Sil. Estas riberas son las de los ríos Valcárce, Burbia, Cúa, Boeza, Oza, etc. Siendo así como también Ptolomeo cita otra Bergidum entre los ilergetes (una tribu de los íberos asentada entre Cataluña y Aragón).
Esta última teoría saldría reforzada con el sentir de algunos habitantes que rodean a El Bierzo. Es así por ejemplo, como en personas mayores del Alto Sil cuando iban a Ponferrada decían “bajar a El Bierzo”, puesto que El Bierzo se circunscribía a las zonas de ribera más hundidas. O habitantes de los valles de Fornela o Ancares tienen cierto recelo a que los llamen bercianos, sobre todo entre la gente mayor, ya que esta zona la consideran, al igual que en el anterior caso, la zona más deprimida geográficamente.
Pero, vistos sus posibles orígenes etimológicos, nos falta esclarecer a cuál de las dos lenguas patrimoniales de la comarca correspondería (Nota: el castellano es imposible porque no se empezó a hablar en la comarca hasta en los dos últimos siglos). La explicación es muy sencilla, como bien se muestra didácticamente en un programa de la TVG (Bem Falado – Comparativa entre o galego e o leonês), el leonés evolucionó diptongando la /e/ tónica latina en /ie/. Así es como en gallego se dice terra o herba, y en leonés tierra o hierba. Llevando esto al caso que nos atañe, la palabra de la comarca evolucionó a bierzo, por tanto, el nombre del topónimo evolucionó hacía una palabra asturleonesa. Esto no nos debería extrañar, puesto que las tribus que habitaron en El Bierzo fueron las ástures, las cuales como ya hemos mencionado deriva al asturleonés, y el gallego en la Alta Edad Media en ningún caso se hablaba más allá del río Burbia.
Conclusión
Desde etapas de la Alta Edad Media, al igual que en la actualidad, no es posible trazar una línea claramente divisoria entre el gallego y el leonés en El Bierzo. Aún así se podría decir que:
- La zona completamente gallega que iría por el curso del río Burbia hasta su desembocadura en el Sil, y una vez llegado a este punto, continuaría recta hasta el río Cabrera. Esto tendría su explicación histórica por la pertenencia de esta zona a la Diócesis de Lugo desde el siglo VI hasta la mitad del siglo XX.
- Existe otra zona completamente leonesa occidental, que en parte está castellanizada, que comprendería toda la zona situada al este de los ríos Sil y Valdueza.
- La zona intermedia claramente diferencia entre el Sil y el Burbia. Se puede afirmar el total galleguismo actual desde el Burbia hasta el Cúa en sus dos vertientes; pero con abundantes restos toponímicos leoneses muchos más abundantes en la documentación histórica. Y el total leonesismo de la vertiente del Sil, aunque con esporádicos restos gallegos.
- Al sur del Sil y al Oeste del Valdueza existe una zona plenamente gallega con escasos leonesismos actuales, siendo más abundantes en la documentación histórica. Y otra zona más próxima al Valdueza o el Cabrera medio en las que la galleguización debió ser más tardía por haber dejado muchas muestras leonesas.
Por finalizar, posiblemente por el origen ástur de la comarca hizo que en la mayor parte de ella se hablara asturleonés, salvo la zona puramente gallega que comprende desde el Burbia al oeste, presumible diferencia marcada por su pertenencia a la Diócesis de Lugo desde el 569 d.C. hasta mediados del siglo XX. Aun así, cabe decir que en los últimos siglos, de una manera paulatina, se ha ido produciendo un retroceso del leonés en pro de la lengua gallega, sobre todo en el habla, no así tanto en la toponimia ya que se conservan bastantes restos. Dicho lo cual, animo a los bercianos y a los leoneses en general a que pongan en valor su patrimonio lingüístico tradicional, tanto el leonés como el gallego, que los que sepan hablar una de las lenguas, las usen, porque una lengua no desaparece porque mueran sus habitantes, sino que los que la conocen, no la hablan. No permitamos que esto se pierda, es patrimonio y seña de identidad nuestra, e invito a exigir a las administraciones competentes que actúen en consecuencia para tal fin.
Postdata: Si queréis profundizar un poco sobre la situación actual lingüística en El Bierzo os recomiendo el artículo «De riqueza de llinguas e linguas en el Bierzo» del blog El Filandón Berciano.

Magnífico e instructivo artículo
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